Servicio

Automatizamos los procesos que hoy dependen de que alguien se acuerde

¿Te suena alguno de estos?

Si reconoces dos o más, hay trabajo que hacer y probablemente se paga rápido.

  • «Copias y pegas los mismos datos entre una planilla y un sistema, todas las semanas.»

    Conectamos los dos extremos. Los datos se mueven solos, siempre con el mismo formato y sin errores de digitación.

  • «Los correos de cobranza, confirmación o seguimiento se mandan cuando alguien se acuerda.»

    Se envían solos, a la hora que corresponde, con los datos correctos de cada cliente.

  • «Hay un proceso que solo una persona sabe hacer, y cuando no está, se detiene.»

    Lo documentamos, le quitamos los pasos manuales y lo dejamos corriendo sin depender de nadie.

  • «Descubres los errores tarde: una factura mal emitida, un pedido que no se cargó.»

    Agregamos validaciones y avisos. El sistema te dice que algo salió mal el mismo día, no a fin de mes.

  • «Tienes la información, pero está repartida en el correo, WhatsApp y tres planillas.»

    Definimos una sola fuente de verdad y hacemos que el resto se alimente de ahí.

Hay un tipo de trabajo que no aparece en ningún organigrama y que igual se lleva varias horas de tu semana: copiar datos de un lado a otro, mandar el mismo correo por décima vez, revisar si alguien hizo lo que tenía que hacer. No es trabajo difícil. Es trabajo que no debería estar haciendo una persona.

Eso es lo que automatizamos.

Qué dejamos funcionando

Ejemplos concretos de trabajos que hemos dejado corriendo solos:

  • Correos y recordatorios que se envían a la hora justa. Cobranzas, confirmaciones de pedido, seguimiento post-venta. Con los datos de cada cliente y sin que nadie tenga que acordarse.
  • Traspaso de datos entre sistemas. De la planilla al software de gestión, del formulario web a la base de clientes, del sistema de ventas a la contabilidad. Sin copiar y pegar.
  • Procesos internos con menos pasos. Revisamos cómo trabajas hoy, identificamos los pasos que se repiten y no aportan, y los quitamos o los automatizamos.
  • Avisos cuando algo se sale de lo normal. Un pedido sin confirmar, un pago atrasado, un stock bajo. El sistema te avisa el mismo día.
  • Documentos que se generan solos. Certificados, órdenes, informes que hoy se arman rellenando una plantilla a mano.

Cómo lo hacemos

  1. Diagnóstico. Revisamos a fondo tu operación para detectar qué automatizar primero y qué conviene dejar como está. Es la base del trabajo, y es parte del servicio.
  2. Diseño de la solución. Te decimos qué abordamos primero, cómo, y qué vas a ganar. Partimos por algo pequeño y de impacto rápido.
  3. Implementación. Lo dejamos funcionando y probado. Trabajas directo con quien lo construye.
  4. Soporte y mejora. Queda documentado y andando. Sumamos lo siguiente a tu ritmo, si quieres.

Por qué empezar por una sola cosa

Es la parte de nuestra forma de trabajar que más nos costó aprender: los proyectos grandes de automatización fracasan más que los chicos. No por la tecnología, sino porque cuando automatizas ocho procesos a la vez, nadie alcanza a acostumbrarse a ninguno.

Partir por uno tiene tres ventajas concretas. Ves el resultado en semanas en vez de meses. Aprendes cómo trabajamos antes de comprometer un presupuesto grande. Y si nos equivocamos en el diagnóstico, el error cuesta poco y se corrige rápido.

Cuánto cuesta

Todavía no publicamos tarifas porque el rango honesto depende del proceso, y preferimos no darte un número que después cambie. Lo que sí podemos decirte es qué define el precio (está en la sección de abajo) y que en la primera conversación de 30 minutos, sin costo, salimos con una idea concreta del orden de magnitud.

Lo que no vas a encontrar acá: planes con amarre, renovación automática, ni cobros por licencia de algo que ya pagaste por construir.

Qué define el precio

  • Cuántos procesos entran en el primer trabajo. Casi siempre recomendamos empezar por uno.
  • Si los sistemas que hay que conectar tienen una forma estándar de conectarse, o hay que resolverlo a mano.
  • Si el proceso está documentado o hay que levantarlo desde cero.
  • Cuánta gente lo usa y cuánta capacitación necesita.

Cuándo te vamos a decir que no

Preferimos perder un proyecto que venderte algo que no te va a servir.

  • Procesos que cambian de forma cada vez que se ejecutan. Si no hay un patrón, no hay nada que automatizar todavía: primero hay que ordenar el proceso.
  • Tareas que ocurren una o dos veces al año. El costo de automatizarlas no se recupera.
  • Equipos donde nadie quiere cambiar cómo trabaja. La tecnología no resuelve eso, y preferimos decírtelo antes que cobrarte por intentarlo.

Preguntas frecuentes

¿Necesito tener sistemas modernos para automatizar?
No. La mayoría de lo que automatizamos vive en correo, planillas de Excel o Google Sheets y algún software de gestión. Si hoy el proceso funciona, aunque sea a mano, se puede automatizar.
¿Cuánto demora la primera automatización?
Depende del proceso, pero apuntamos a que la primera esté funcionando en semanas, no en meses. Partimos por algo acotado justamente para que veas el resultado rápido y decidas con datos si sigues.
¿Qué pasa si después quiero cambiar algo?
Todo queda documentado y en tus manos. Puedes cambiarlo tú, pedirle a otra persona que lo haga, o pedírnoslo a nosotros. No dependes de que estemos disponibles.
¿Voy a tener que despedir a alguien?
No es el objetivo y casi nunca es el resultado. Lo que pasa en la práctica es que el equipo deja de hacer trabajo mecánico y se dedica a lo que sí requiere criterio. Si tu objetivo es reducir personal, conviene decirlo en la primera conversación para ver si somos el proveedor correcto.
¿Usan inteligencia artificial en esto?
Solo donde aporta. Muchas automatizaciones de procesos no necesitan IA: necesitan reglas claras y buena conexión entre sistemas. Cuando la IA sí agrega valor —leer un documento, clasificar un correo, redactar un borrador— la usamos y te explicamos por qué.